
El Artista
Lidó Rico (Yecla 1968) figura central dentro de la nómina de artistas que actualmente investigan acerca del cuerpo humano como lugar de conflicto, posee una dilatada trayectoria que comenzó hace más de tres décadas, gracias a la cual, ha logrado desarrollar un lenguaje propio que solo puede ser pensado cabalmente tomando en cuenta su preocupación por el ser humano y el estatuto ambiguo de la identidad en la sociedad contemporánea. Los temas, los medios técnicos y los recursos retóricos que han jalonado su trayectoria han perfilado una constante indagación sobre los regímenes ético, estético y representacional del cuerpo.
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Lidó Rico ha venido ubicando su producción artística dentro de un horizonte en el que la dualidad del sujeto y del objeto, de lo performativo y escultórico, es irisada en ese instante decisivo e irrespirable de ceguera, sordera e inmovilidad que supone bucear en la escayola. Esta acción no ha supuesto solo un proceso que logra una huella tangible, sino que es parte esencial de la obra, y a su vez, plantea un audaz juego entre aquello que permanece oculto y aquello que se muestra al espectador. Con el paso de los años, la evolución de su poética creativa ha logrado incorporar nuevas derivadas que han afinado y consolidado una serie de resultados donde la materia siempre ha sido utilizada como el medio más certero para dilucidar sobre el sentido de la existencia.
Desde finales de los años ochenta hasta la actualidad, el artista ha logrado convertir su propia piel en un inagotable bastidor en blanco sobre el que traduce los comportamientos humanos dimanados por la desasosegante realidad contemporánea. El universo plástico de Lidó Rico siempre ha mantenido al hombre como epicentro de una constante búsqueda gracias al desarrollo de conceptos como huella, tiempo, ausencia y memoria, estableciendo en la debilidad de la carne y en su estatus de caducidad el detonante de toda su obra.
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